septiembre 15, 2005

Ruisueños

En el mundo de la sonrisas el que no ríe es tonto, o es lerdo. Y hasta cuando se llora se ríe, se ríe por la gracia y por las desgracias (que nunca son pocas).
Ya desde chicos les enseñan a reír.
Y de sus (también) diez mandamientos, el primero es la riza ante todo.
Ríe el chistoso y el aburrido, y las risas los unen en una suerte de comunión.
Reír a la mañana y a la tarde, antes y después de comer.
Y a la noche a rezarle a la riza, y aprovechando que no tenés comida, reíte de eso también.
Se ríen los normales y los anormales, de los enanos y de los muy flacos, se ríen de la vida y de la muerte y de todo, todo el mundo se ríe.
Los animales son inferiores, al igual que las antiguas culturas, aquellas que no sabían reír. Aquellas que lloraban tanto a los muertos como a los vivos, a los primeros por no estar más, a los segundos por no haberse ido.
Pero esos tiempos bárbaros sucumbieron, y ahora, todos somos risueños y de todo y todo el tiempo nos reímos.
Aunque no comamos, aunque no durmamos, nuestra cara siempre se verá sonriente... y el que no... de él nos reiremos, hasta que llore o ría.
Y si no ríe lo mandaremos a la clínica de los desrisados, ahí le enseñarán a reír, lo rehabilitarán, y por fin será un risueño más... uno mas... uno mas... jajaja, que risa que me da.
Rían, rían amigos míos, a falta de lagrimas, rían a mas no poder y luego ríanse, rían siempre por su bien.