Chau
Ya me fui hace mucho tiempo.
Ahora lo escribo: me voy.
Casi literal, casi mediocre, casi algo, casi nada.
La palabra que le sigue al silencio es pobre.
Esto es muestra de esa pobreza, pero tengo la pequeña necesidad de decir pese a todo.
El espacio que se habita condiciona en gran medida el accionar de uno, por eso me desprendo de este espacio. Y me lo arranco como a una cascarita sin esperar que se seque del todo, sin esperar que se cierre solo. Para poder crearlo en otro espacio y desandarlo y desaprenderlo. No lo cierro con la ilusión de dejar de estar condicionado, mi fantasía creo que es otra.
Lo cierro porque dejé de creer en la palabra y porque la olvidé, porque estoy triste y no lo siento, porque me gotean los mocos y porque escribo sin satisfacción. Porque quiero, porque el capricho me susurro hoy que lo cierre porque puedo hacerlo ¿simulacro de poder?
Excusas, coloridas, descoloridas.
Excusas para algo que ya sucedió en silencio y con su propia explicación y lógica.
Estas son solo palabras pobres, desconjugadas, palabras de después del silencio.
Palabras que leo y no me parecen mías.


El corazón que se rompe.

